¿En qué fallan las Smart Cities? La propuesta del Ing. Carlos Rivas para una Gobernabilidad desde abajo
Me reuní con el Ing. Carlos Rivas en las faldas del Ávila. Nuestro punto de encuentro fue la gobernabilidad analizada desde los entornos locales inteligentes y las ciudade…
Ing. Carlos Rivas
enero 18, 2026
Presentamos al ingeniero Carlos Rivas (MBA en Administración & Gestión de Negocios y Doctorante en TIC - Venezuela), quien aborda el campo social y tecnológico con una propuesta innovadora: el Desarrollo Local Inteligente, basado en el uso intensivo de las TIC.
De Ciudades Inteligentes a Entornos Locales: Cómo la gobernanza co-construida transforma la realidad social
¿De dónde nace este planteamiento, Carlos? ¿Podrías contarnos un poco de ti? Tengo 54 años. En 2014, por una afortunada combinación de factores, fui elegido por el FONACIT para presentar en Francia una propuesta de Desarrollo Organizacional Innovador para cacaoteros del piedemonte de Portuguesa. Llegué a ese país con una "mente cuadrada", enfocada en la metodología cuantitativa.
Sin embargo, en el CIRAD de Francia, mi hoy amigo y tutor Michel Dulcire me hizo comprender la necesidad de investigar para transformar la realidad de un entorno local.
Entendí que no se trataba solo de extraer datos del campo, sino de actuar junto a la gente para mejorar su situación, mientras observaba y registraba el funcionamiento de cada comunidad.
¿Para qué sirve ese descubrimiento? ¿Cómo beneficia este "Desarrollo Organizacional Innovador" al ciudadano común? Buena pregunta. Usaré un ejemplo de la naturaleza: en una sola noche, una colonia de bachacos (hormigas) cosecha una planta y lleva las hojas a su cueva de forma organizada. Repiten este éxito noche tras noche hasta cumplir el objetivo. Este trabajo en equipo se replica en insectos y diversas manadas de animales.
¿Y qué sucede con nosotros, los humanos, en esa dirección? Imagina el potencial de grupos humanos organizados resolviendo sus propias problemáticas. A diferencia de los animales, que actúan por instinto, nosotros podemos apalancarnos en conocimientos técnicos y el uso intensivo de las "Tecnologías de la Vida". El resultado es obvio: la acción organizada nos eleva. En la dimensión sociotécnica, esto desencadenaría una verdadera emancipación. ¿Estás de acuerdo?
Cierto, pero parece obvio. ¿No es algo que ya sabemos a estas alturas? Desafortunadamente, no es tan así. En los últimos 50 años, el individualismo le ha ganado terreno al constructivismo. Hemos redescubierto que, para que la acción organizada sea perdurable, la gente debe recibir capacitación y —esto es vital— percibir beneficios económicos reales.
El factor económico pesa mucho en los escenarios humanos, algo que no ocurre con los insectos (risas). Es ingenuo pensar que la gente trabajará indefinidamente por "buena fe". Sin incentivos, el sistema implosiona y la acción colapsa, como hemos visto en diversas protestas sociales en el continente.
Hablamos entonces de gobernanza, intereses colectivos y ciudades inteligentes, ¿correcto? Sí. La gente busca calidad de vida, que es un nivel superior de felicidad. Pero la acción organizada no puede imponerse "desde arriba", porque se vuelve insostenible. Tampoco puede ser un mero acto de fe. Una organización debe co-construir reglas de juego que se cumplan sin recurrir a la coacción. Todo se construye; comprender eso es fundamental.
Si no se impone, ¿dónde queda el liderazgo? ¿Quién hace cumplir las reglas en algo tan complejo? El funcionamiento organizacional es complejo, sin duda. Se trata de una obligación social orgánica: sin imposiciones, donde la inteligencia humana es la clave. No es contradictorio; la diferencia la marca la capacidad de comprender el entorno. De hecho, a veces no somos tan inteligentes como creemos, de lo contrario, el individualismo no iría en aumento.
Es una realidad preocupante... Lo es. Fíjate que toda acción organizada de manera orgánica es calificada como una "innovación organizacional" según el Manual de Oslo. Quienes estudiamos esto lo vemos casi como "milagros sociales". Una organización nace desde que dos personas se ponen de acuerdo para resolver un problema común.
Entonces, ¿cómo revertimos esta "epidemia individualista"? Aquí quería llegar: el único remedio es la educación, como afirmaba el psicólogo Claudio Naranjo. Pero esto supone un cambio total del statu quo.
Históricamente, la educación ha fomentado el individualismo. El contraejemplo es Finlandia, donde desde primer grado se enseña a trabajar en equipo como un valor cultural.
En Venezuela, por ejemplo, vemos profesores universitarios que se especializan para servirse a sí mismos (jubilarse con grado de doctor y salario atractivo) más que para servir a la sociedad. No es que sea "malo", pero el enfoque cuantitativo de la ciencia nos limita.
Necesitamos hacer "Ciencia con la Gente": investigar y actuar en el terreno para transformar la realidad, sin imponer. La palabra clave es co-construcción.
¿Y por qué organizarnos por diminutos territorios o "entornos locales"? Típicamente, una smart city es un modelo impuesto desde arriba, basado en cuantiosas inversiones en tecnología dura (sensores, plataformas, IoT). Estos modelos suelen favorecer a las empresas que venden la tecnología o al provecho político, pero fallan en lo elemental: la gente. Se vuelven herramientas de control, no de emancipación.
Nuestra propuesta es inductiva: se construye desde abajo. Orientamos la estrategia hacia entornos locales inteligentes, con la intención de integrarlos para beneficiar a la comunidad. Una vez integrados, la ciudad genera entidades listas para usar la tecnología eficientemente bajo una dinámica de ganar-ganar.
¿Cómo es ese proceso constructivo? Es un Desarrollo Organizacional Innovador construido por la propia gente con ayuda de profesionales en Investigación Acción Participativa. Debemos capacitar a profesionales para que hagan "ciencia útil" que transforme una realidad caótica en una estructurada y predecible. Si es predecible, se puede planificar y lograr el ansiado desarrollo económico.
Excelente. ¿Cómo se pone en marcha este proceso? Se necesita apoyo gubernamental, pero también puede nacer de la iniciativa privada mediante responsabilidad social empresarial. A las empresas les conviene una sociedad empoderada; si hay calidad de vida, hay mayor consumo de productos y servicios. Es un modelo ganar-ganar.
Esta propuesta parece adecuarse al "espíritu de los tiempos", ¿no crees? Coincide totalmente con nuestra necesidad actual. No es costoso ni conflictivo: crear múltiples Entornos Locales Inteligentes para luego integrarlos en Ciudades Inteligentes. Esa es la propuesta.
Pero requiere de "partenarios" (políticos, empresarios, ciudadanos) que lo impulsen... Efectivamente. Se necesita un liderazgo preparado para activar esta arquitectura socio-tecno-económica. Mira el caso de Israel: al final de la II Guerra Mundial, en un desierto sin recursos, apostaron por la economía del conocimiento. Fortalecieron su cultura educativa y lograron que entornos caóticos pasaran a ser zonas de alta certidumbre y gobernabilidad. Del caos a la gestión. Eso es lo que proponemos.
¿El desarrollo económico debe impulsarse a través de microempresas y medianas empresas? Es una estrategia que envuelve a todos los sectores. Pero, por encima de todo, hoy se requiere de un líder que comprenda y sepa ejecutar este modelo.
No has mencionado si es un proyecto "socialista", dada su carga social. Es un modelo metodológico, no político. Puede impulsarse desde cualquier ideología porque tiene vocación social, pero no es necesariamente "socialista". Es vital evitar darle un carácter político partidista al desarrollo organizacional; eso confunde y desalienta a la gente. Los líderes políticos pasan, pero las organizaciones bien administradas desarrollan una resiliencia increíble que genera sostenibilidad en lo económico, social y tecnológico.
La política social, como ciencia, debe buscar: Justicia social, bienestar social y orden social. Lo fundamental es co-construir organizaciones con reglas claras y fortalecer el capital cultural: la disciplina.
En ese sentido, ¿el cumplimiento de normas es el siguiente nivel? Exacto. No tiene sentido crear reglas para no cumplirlas. No se obliga a nadie a estar en la organización, pero quien no cumple las reglas, simplemente queda fuera de la cancha; pasa a ser un espectador hasta que pueda volver a aportar valor. Así de sencillo. Hay que fortalecer el capital cultural. Como dice una cita de La Vanguardia: "Reunirse más no es trabajar más; estar todo el día reunido es síntoma de una organización enferma".
Para cerrar, es fundamental aclarar cómo se conecta esto con la gobernanza. Según Prats (2003), la gobernanza es la interacción entre actores estratégicos causada por la arquitectura institucional. La gobernabilidad es la capacidad que esa interacción le da al sistema para reforzarse.
En resumen:
Gobernanza: Es la arquitectura institucional y sus interacciones.
Gobernabilidad: Es la capacidad de generar capital social (confianza, reglas y redes).
Los Entornos Locales Inteligentes tienen un potencial gigantesco para generar ese Capital Social, que es el elemento clave para la Gobernabilidad. Al mejorar la cultura y la gestión, coconstruimos un mundo más vivible.
¿Cuáles son las bases teóricas de este planteamiento? Se inspira en cuatro genios:
Paulo Freire: Constructivismo (Brasil).
Orlando Fals Borda: Investigación-acción participativa (Colombia).
Humberto Maturana: Abstracción (Chile).
Michel Dulcire: Coconstrucción efectiva (Francia).
¿Qué propones para concluir? Lo primero es entusiasmar a ese líder capaz de poner en marcha esta estrategia. Nosotros sabemos adaptarla a la realidad de cada entorno social. Basados en un modelo socialmente inteligente, la propuesta es crear Entornos Locales organizados. Si funcionan, son inteligentes. Aquí les dejo la propuesta metodológica y la presentación en este enlace.

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